Todo sobre el Feng Shui en el Trabajo

Al igual que el hogar, la oficina es un lugar especial en el que pasamos un período de tiempo bastante grande cada día; y en el que podemos ayudarnos del feng shui, siempre teniendo en cuenta que, excepto que seamos los gerentes o los mandos más altos de la oficina, tampoco podremos modificar el mobiliario y nuestras pertenencias a nuestro antojo. 

En todo caso, es importante saber que las oficinas ubicadas en plantas bajas exigen grandes esfuerzos para llevar a cabo los objetivos y cerrar proyectos. En cambio, las oficinas de plantas elevadas suelen estimular el flujo de dinero y la actividad, fomentando el dinamismo de los empleados.

Si nos centramos en cambiar lo que está en nuestra mano dentro de la oficina -suponiendo que no seamos un alto cargo-, tenemos que centrarnos en el escritorio, siendo éste la pieza fundamental dentro del espacio. Al contrario de lo que sucede en nuestra casa, es especialmente positivo que el escritorio se encuentre delante de la puerta de acceso a la oficina. De este modo, podremos saber quién entra y quién sale; y estaremos más predispuestos a atender a dichas personas. 

Por otro lado, no hay que dejarse engañar por la creencia de que debemos de tener una iluminación especial, o extra, en nuestra oficina. La luz debe ser la justa, muy equilibrada y que no sea ni muy fuerte ni muy tenue; y siempre hay que descartar las iluminaciones que puedan provocarnos reflejos. En ese sentido, la luz que proviene de uno o de ambos laterales es la más propicia.

Asimismo, en toda oficina hay librerías y estanterías que son tan necesarias para guardar el material de oficina como para almacenar papeles, memorias o historias. La gran cantidad de ángulos rectos que hay en estos muebles hacen que el chi fluya con excesiva rapidez, lo que puede llegarse a solucionar con la simple colocación de puertas en las mencionadas estanterías. Del mismo modo, es extremadamente recomendable que nuestro escritorio no tenga gran desorden y que esté perfectamente ordenado a nuestra manera. Así, evitaremos las distracciones y mantendremos nuestra mente activa y predispuesta a estar más concentrada.

Por otra parte, si podemos participar activamente en la ordenación de muchas más cosas en la oficina -esto es, si somos un mando alto-, hay que tener en cuenta una serie de consideraciones como, por ejemplo, que la oficina del gerente se encuentre lo más alejada posible de la puerta. Así, el jefe no tendrá distracciones y podrá centrarse exclusivamente en la toma de decisiones. Además, esta localización hace que se irradie una sensación de que él está al control de todo lo que sucede, adquiriendo, por lo tanto, una posición de autoridad.

El escritorio del gerente debería estar algo separado de la puerta de acceso a la oficina y, a ser posible, en una orientación diagonal, pues esto estimula tanto la buena suerte como las posibilidades de éxito. Como consejo último, en las reuniones importantes deberá de sentarse de cara a la puerta y, una vez más, con una pared en su espalda, dando sensación, de esa forma, de dominar perfectamente la situación.

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